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Mostrando las entradas de 2017

Carta del 21 de octubre de hace muchos años

 Hasta hoy logré animarme a escribir toda la mescolanza en la que he estado bailando desde ayer. Yo sabía lo mal que iba a sentirme, yo sabía que el tiempo no es inextinguible como el dolor de tu ausencia. Yo sabía que me iban a terminar. Ya no siento que pueda escribir mi confesionario en las cartas, ya ni siquiera sé cómo debería sentirme con esta pérdida. A ti, lectore, te incomodo con lo que me ha hecho un ser triste durante los últimos días. Volvía a bailar tangos por el abismo con el humo del cigarrillo que se desenvolvía en nuevas enarmonías de mis pasados más desahuciados. Volví a preocupar a las luciérnagas que nos observaban charlar por las tardes cerca a tu casa y al lago de los patos que perfectamente podría ser un estanque para una película de asesinatos y tragedias. Mi yo consciente de lo que se viene sigue pasmado mientras deshoja los pétalos que solo viven en la memoria del tacto de mis manos. daniel está muy preocupado por saberse en el inicio de un gran dilema. de...

interpelación en minúscula

Bajo un lamento de vida, del signo de la luz Por el resquicio de las montañas se hiende El lamento de una loba que prende, El  estigma corporal y el lamento en la cruz Donde el sol presenta como cálido andaluz Personificación de esperanza que la loba propende, Y ésta sus palmas ingenuas para agarrar extiende Los destellos de su amado que pasan por el sauz Abismo entre sus instintos y sensaciones, Ocasos de luz eterna, de añoranza enorme. Ella sólo pide el regreso de su sol, su centro y adorne Que se orne con sus maullidos de tácitas pasiones Junto a la piedra heráldica donde la loba recitaba, Entre noctilucas y abrojos que a sus patas lastimaban. 

As de luz

• ¡Azabache! -gritó Octavio-. Gabrielina sacaba el trillo del apero para cosechar todo lo jecho del rancho, luego guardaría unas flores de amapola en el canasto, flores para Octavio y para la leche del sueño que calmaba su artrosis. • ¡Negrooo!, se nos hizo tarde para prender el fogón -grita Gabrielina-. Octavio y Azabache se acercan a la canasta con una vulgar astromelia amarilla y rayitos negros, la dejan y voltean a verle, a ella, miran a Gabrielina, Azabache gimotea y Octavio la ve con su ojo cegado por cataratas, con su otro párpado cerrado (efecto de los gajes del oficio) a guisa de catarata por las lágrimas. El fuerte dolor articular levanta a Octavio de la cama y lo dirige a la cocina a sacar de un baúl forrado en hojas de plátano, las últimas hojas de la amapola, la astromelia marchita en un cajoncito diminuto y la sonrisa de la vejez que Gabrielina le obsequiaba con ternura cada vez que él le llevaba una astromelia vulgar, o marchita, o mascada por las orugas; todas...

Las madres vuelven, pero los padres no perdonan.

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Para cuando ella volvió, se encontró solamente con un letrero que decía: <<PRIMERO SIN PAN QUE SIN TU AUSENCIA>> Pd: Échale agua a las maticas, que ellas tampoco tienen la culpa. Con amor: Fernando y Lorena.

DELIRIO DE NEGACIÓN.

Camino y sé que me desmorono, soy consciente de esta extraña descompactación que sufro, pero no puedo descifrarlo, tal vez es sencillamente indescriptible. Me observo por horas frente al espejo que precede un ritual manido en las mañanas aún sin sol, buscando airadamente partes de un yo que quizás recuerdo vagamente pero cuyos vestigios se dibujan en mi como cicatrices viejas. Echo de menos esos miembros que he ido dejando sin saber en sitios ahora inalcanzables. He notado indudablemente esas ausencias en mi piel y he optado por hacer un inventario exhaustivo de mis lunares callados y no es que éstos se escondan entre los pliegues desérticos de mi piel cansada, sino que han desaparecido, eclipsados misteriosamente como lunas negras en el universo incierto del tiempo, de los acontecimientos, de los sucesos que cortan, que cercenaron silenciosamente alguna vez, fragmentos entonces invisibles para mi. Hasta que llega el día en que se ha perdido tanto que miro al espejo incrédulo y n...

Carta a una madre perdida.

A quien sea que seas ahora, Donde quiera que estés. He perdido ya la cuenta de los días. Hay días en los que pareciese que tu ausencia era la misma que la que ocurría los domingos cuando ibas al mercado a comprar verduras y frutas. Hay otros en los que me trato de convencer que tu decisión era demasiado sensata para que alguien como yo la entendiese o siquiera la pudiese aceptar. No sé decirte e n realidad hace cuánto te has ido. Me siento incapaz ahora mismo de recordarte. Tu hija ha seguido los caminos que tú misma le dibujaste en la arena. Sé que nunca fueron muy apegadas, ella siempre estaba tratando de recorrer el mundo con una avidez digna de un perro recién traído, y tú, siendo tú siempre y siendo nadie a la vez. Ella me interroga constantemente con su profunda mirada gris y la inclinación ligera de su pequeña cabeza el dónde estás tú. El lugar de una madre es imposible de reemplazar, ¿sabes? Pero puedes estar tranquila, si es que aún estás. Yo le he dicho que t...

El Vals del Muñeco

Alguien va a desordenar ésto, y lo otro y lo de la esquina y lo del piso. Por éso jamás me gustó ordenar ni ordenarme. Los pesqueros con los que dormía quedaban sobre una silla de caoba, los zapatos bajo una cama y lo demás sobre un cubo lleno de mierda con colores que usé de pequeño. Me la paso solo porque mis papás no están acá, aunque disfruto el tiempo con los demás, me gusta encerrarme y pensar que tengo ansiedad y depresión por no tener mamá, salgo de noche sin permiso al parque de esta pequeña ciudad a respirar por falta de razonar, rimo en verso libre con verbos en infinitivo y salgo a hacer deporte con el balón y la guayera bien ajustada a un hombro. Me gusta perder el tiempo con el celular o la consola. Ahí quien dice que el alcohol y los garros son malos, pero jamás voy a probarlos porque quiero tener una vida sana, además saben feo. En la adolescencia les repetiré a mis padres lo mucho que quiero estar ellos, porque ellos me lo han dado casi todo. aunque desearía otros j...

Carta XXVI

COLD IN HAND BLUES     y qué es lo que vas a decir voy a decir solamente algo   y qué es lo que vas a hacer   voy a ocultarme en el lenguaje   y por qué tengo miedo -Alejandra Pizarnik. To LFR. 2 9, de   Abril de   2017 Querida Julia: Te escribo moribundo, dentro de estas cuatro paredes que se van cayendo con cada letra de mis palabras, y la puerta que llaman ya. Lamento tanto tener que despedirme así, de esta manera, como lo hacía cuando cobardemente evadía tus miradas al compartirte una idea simple, de esas que pensábamos al pasear por el parque. Y tú pensarás: “Pero Fernando, yo siempre te advertí de que tuvieses cuidado con lo que era demasiado brillante para ver.”, y si, querida Julia, tenías razón. No tuve cuidado, al ver en su más impío estado la mayor obra de arte que pueda existir, la casualidad. La miré desnuda, sin su manto puesto por Diana ni por Venus, a los ojos y a s...

UN CUENTO DE GUERRA

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A Rafael Avella, Santiago Vargas, Guillermo Fonseca, Rafael Torres, Sebastian Ávila, Carlos Rodriguez, Alejandro Lozano, Andrés Güechá, David Becerra, Felipe Becerra, y a todos los sobrevivientes de su bélica imaginación, a los que les era desconocida su inmortalidad.  AQUILES: Más valía el tiempo en que no había Hades. Entonces andábamos entre bosques y torrentes, y, lavado el sudor, éramos niños. Entonces cada gesto, cada ademán era un juego. Éramos recuerdo y ninguno sabía. ¿Teníamos valor? No lo sé. No importa. Sé que en el monte del centauro era verano, era invierno, era toda la vida. Éramos inmortales.  Cesare Pavese, Los dos.  No sabían por qué razones estaban luchando, en algún momento de la batalla habían decidido dejar de complicar sus vidas en la irremediable búsqueda de argumentos racionales que justificaran su vehemente actuar.  Ni siquiera sabían cómo habían llegado tan lejos, sólo recordaban aquella mañana en que un grito les había a...

El Barro de mis zapatos

Era sentirme como las uvas siendo holladas con cada destello de tiempo que me obsequiaba desde la mirada, y con ansiedad en cada poro de mi piel pegachenta por el sudor de la enfermedad, le decía:  No sé qué quiero hacer con mi vida a futuro, no tengo apoyo hacia mi amor por el conocimiento de toda área. Mis notas son aceptables... pero no demuestran que sea inteligente ante el modelo que nos evalúa, por éso tal vez empecé a justificarme en las inteligencias múltiples para no sentirme tan inútil y así crecer un poco. El ego lo llevo a tope rasgando el claro de los ríos, las piedras, una canción de Serú Girán, rasgando todo, mierda y perfumes caros, así decían que era mi ego, pero yo me negaba a que lo vieran tan dañino. Decían que escribir y leer demasiado ya te volvía el putísimo amo, todos te miraban alto y decían: Vaya... ése va a hacer algo con su vida. Pero no saben que ya había bebido con frecuencia inverosímil para mi edad, que lo prohibido me dejaba ganas de otra vez, uno...

El mismo de siempre.

Tal vez no soy tan diferente, ¿sabes? Tal vez no soy tan diferente a todos aquellos que ven el paso del tiempo sin vacilar cómo cada estruendo de la marcha cumple un sigiloso movimiento en los polvos del reloj. Ni mucho menos a aquellos que corren ansiosos a suplicarle unas sobras de amor a la mujer que lo ha dejado todo en el lecho. ¿Qué curioso, no? Yo que siempre pensé que lo primero que se conocía en el enamoramiento era la interacción exclusiva del amante con la amada, pero no, quizá es por eso mismo que no hay en el mundo una persona que sepa diferenciar el amor del enamoramiento. Tantas veces que soñaba, inspirado por los atardeceres llaneros, con un rostro pálido y luminoso, que fuese exclusivo para mi apreciación, como… una obra de arte que está guardada celosamente bajo llave. Pero no, simplemente no puede ser de tal manera, ya sabes como dicen: “la agonía es larga pero la muerte es segura”. El enamoramiento sería imposible si fuese mutuo. Sólo existe tal arte cuando no e...

SHE´S LIKE A RAINBOW.

Soy carcelero de un cielo que no pertenece a nadie. Me procuré unos colores preciosos, que no combinan con el acre que me envuelve, con esa oscuridad que soy, sin querer, ese desafortunado contraste que me aleja de vos.  Los días son cielo, son verdes, son azules, son arcoíris desde que te rapté, desde que he hecho verbo tu imagen esperando, desde que tu luz ha prosperado en mi. Soy un carcelero atormentado, que no encuentra la manera de liberar de su presidio esta insensata desesperación, que grita beodo, sus confesiones mudas, que se para frente a vos y te mira en silencio, como quien vuelve a ver el cielo, aplacado, de hinojos, buscando en algún lugar de tu mirada la morada de Dios, rezando en lágrimas unas plegarias que la insolente altivez de la inmensidad ignoran. Así de lejana, de etérea, de profunda, como se observa el cielo mientras se añora lo desconocido.  Vos no te decides, no me miras, no me dices nada. Soy dita de una vieja soberbia, que hoy pago con creces,...

DE LO QUE FUI, DE LO QUE SOY, DE LO QUE SERÉ

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Sabía yo creer  el cuento sin razón,  al hada, la bruja y a vos,  sabía correr, podía reír  y creo también que era feliz.  (...) Un día descubrí  que empezaba a crecer, sentí, lloré y creí, de pronto fui un varón que no tenía mujer, y quise poderla conseguir, ¡que tonto fui! se rió de mí y qué iba yo a hacer: me reí también. Y ahora miro atrás un poco y hace tanto que pasó y todo lo que yo amaba ya no es mío y se escapó. Y ahora estoy tan confundido, nieve y humo alrededor, ¿Dónde está el sol? ¿Dónde está Dios? Dime quién me lo robó. Charly García, Dime quién me lo robó.  La poesía es la única compañera  acostúmbrate a sus cuchillos que es la única. Raúl Gómez Jattin, De lo que soy.  Continúo fielmente los pasos de Rimbaud (...) Yo escribo un poema cada año, van saliendo por el recto las letras doloridas (...) Mi poesía es un veneno, todos merecen morir envenenad...

A LA DERIVA

En medio de la noche sobre la mar bravía Donde las grandes olas aumentan en furor Sin la luz de un lucero que me sirva de guía Huracanados vientos aumentan mi temor. Oculto está en la sombra lo que ayer se viera Las velas de mi barco ya no se dejan ver Parece que el mástil muy pronto se rompiera Y la sumisa quilla no quiere obedecer. En medio de la noche me encuentro a la deriva Estoy sobre las olas y a la merced del viento Las cosas naturales atentan con mi vida Y a mi mente acuden ahora sus recuerdos. Eolo con su tropa se encuentra enfurecido El mar embravecido arrastra mi velero En medio de este caos me encuentro aquí perdido Y solo tus recuerdos confirman que te quiero. El viento enfurecido arrastra mi velero La tempestad avanza con rumbo al continente Y a la madrugada si no calma primero En los acantilados me esperara la muerte. Si estuviera en tierra acudiría a tus brazos Aquí tan solo tengo tu imagen en mi mente Ay...

EL TRISTE

"Frívolo y disperso, aficionado en todos los campos,  no habré conocido a fondo más que el inconveniente  de haber nacido." Emil Cioran, El aciago demiurgo. En el vetusto escaño del solitario parque Mirando hacia la nada muy quieta la cabeza Cuando agoniza el día en horas de la tarde Se encuentra aquel anciano muriendo de tristeza. Cargado con los años su cuerpo allí descansa Sus temblorosas manos sostienen un bastón Su mirada perdida que ya mirar no alcanza Parece reflejar un algo, una visión. Parece que sonríe su rostro lo refleja Pero en sus ademanes dolor manifiesta La alegría no vive, allí no existe fiesta Su corazón esta lleno de infinita tristeza. Las cosas se suceden sin molestar nada Como si no existieran a su alrededor Las cosas que fluctúan están todas en calma A éste no lo asiste alegría ni dolor. En esta quieta tarde no hay nada que lo anime A su mente no llegan ni la risa ni el llanto La tristeza constante a...