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Mostrando las entradas de febrero, 2017

Carta del 21 de octubre de hace muchos años

 Hasta hoy logré animarme a escribir toda la mescolanza en la que he estado bailando desde ayer. Yo sabía lo mal que iba a sentirme, yo sabía que el tiempo no es inextinguible como el dolor de tu ausencia. Yo sabía que me iban a terminar. Ya no siento que pueda escribir mi confesionario en las cartas, ya ni siquiera sé cómo debería sentirme con esta pérdida. A ti, lectore, te incomodo con lo que me ha hecho un ser triste durante los últimos días. Volvía a bailar tangos por el abismo con el humo del cigarrillo que se desenvolvía en nuevas enarmonías de mis pasados más desahuciados. Volví a preocupar a las luciérnagas que nos observaban charlar por las tardes cerca a tu casa y al lago de los patos que perfectamente podría ser un estanque para una película de asesinatos y tragedias. Mi yo consciente de lo que se viene sigue pasmado mientras deshoja los pétalos que solo viven en la memoria del tacto de mis manos. daniel está muy preocupado por saberse en el inicio de un gran dilema. de...

PLEGARIA DEL DERROTADO

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Juego mi vida, cambio mi vida  de todos modos la llevo perdida… Doy todo lo que soy  Por no ser lo que soy, Cambio esta duda  Por ciegas convicciones, Regalo esta hermosa tristeza  Por un rato de felicidad. Dios mío  No quiero estos ideales Insaciables e inalcanzables  Mejor dame un fajo de billetes,  No quiero esta sed de conocimiento  Ya no quiero saltar de una verdad a otra Planta en mi mente uno de tus dogmas eternos.  Rescátame de este silencio  En el que he naufragado  Y obséquiame un bote  Para navegar cómodo a través de las palabras  -Cambio todo por el don  Que hace a las mujeres reír- Le regalo al mundo este intenso odio, y tú Señor, planta en mi corazón un poco de amor,  Regálame ideas que no se alejen de mis sentimientos,  Dame sentimientos tan sencillos  Que pueda explicar con palabras,  Te devuelvo este laberinto de malos ...

ESCENA I (LA SENDA)

ESCENA I (LA SENDA)  Dejé la formalidad y la cortesía con los desengaños y agravios de la vida, abandoné aquella elegancia de maneras finas, me olvidé de las respetuosas venias y la fanfarronería caballeresca que la inocencia del pasado planto en la tierra, que hoy seca, recuerda ante la marchita incredulidad, el florecido fruto de una esperanza, que como siempre, no fue ni será.  Hay una metamorfosis que enfrentamos, inherente al tiempo y a los acontecimientos que éste arrastra consigo, al cambio que nos condena a la ignorancia total del propio ser, a simplemente tener que lidiar con uno mismo en esta insignificante eternidad de unos ecos inaudibles y absurdos, que el mismo Dios en su delirante sueño ya se cansó de escuchar. Hay un tipo en alguna calle del centro, camina abotagado con una bolsa en la mano, sus pasos son decididos, pero su dorso encorvado, contradice neciamente la firmeza de su talante. Mira al suelo y esquiva los transeúntes con una destreza que alim...