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Carta del 21 de octubre de hace muchos años

 Hasta hoy logré animarme a escribir toda la mescolanza en la que he estado bailando desde ayer. Yo sabía lo mal que iba a sentirme, yo sabía que el tiempo no es inextinguible como el dolor de tu ausencia. Yo sabía que me iban a terminar. Ya no siento que pueda escribir mi confesionario en las cartas, ya ni siquiera sé cómo debería sentirme con esta pérdida. A ti, lectore, te incomodo con lo que me ha hecho un ser triste durante los últimos días. Volvía a bailar tangos por el abismo con el humo del cigarrillo que se desenvolvía en nuevas enarmonías de mis pasados más desahuciados. Volví a preocupar a las luciérnagas que nos observaban charlar por las tardes cerca a tu casa y al lago de los patos que perfectamente podría ser un estanque para una película de asesinatos y tragedias. Mi yo consciente de lo que se viene sigue pasmado mientras deshoja los pétalos que solo viven en la memoria del tacto de mis manos. daniel está muy preocupado por saberse en el inicio de un gran dilema. de...

Las madres vuelven, pero los padres no perdonan.

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Para cuando ella volvió, se encontró solamente con un letrero que decía: <<PRIMERO SIN PAN QUE SIN TU AUSENCIA>> Pd: Échale agua a las maticas, que ellas tampoco tienen la culpa. Con amor: Fernando y Lorena.

Carta a una madre perdida.

A quien sea que seas ahora, Donde quiera que estés. He perdido ya la cuenta de los días. Hay días en los que pareciese que tu ausencia era la misma que la que ocurría los domingos cuando ibas al mercado a comprar verduras y frutas. Hay otros en los que me trato de convencer que tu decisión era demasiado sensata para que alguien como yo la entendiese o siquiera la pudiese aceptar. No sé decirte e n realidad hace cuánto te has ido. Me siento incapaz ahora mismo de recordarte. Tu hija ha seguido los caminos que tú misma le dibujaste en la arena. Sé que nunca fueron muy apegadas, ella siempre estaba tratando de recorrer el mundo con una avidez digna de un perro recién traído, y tú, siendo tú siempre y siendo nadie a la vez. Ella me interroga constantemente con su profunda mirada gris y la inclinación ligera de su pequeña cabeza el dónde estás tú. El lugar de una madre es imposible de reemplazar, ¿sabes? Pero puedes estar tranquila, si es que aún estás. Yo le he dicho que t...

Carta XXVI

COLD IN HAND BLUES     y qué es lo que vas a decir voy a decir solamente algo   y qué es lo que vas a hacer   voy a ocultarme en el lenguaje   y por qué tengo miedo -Alejandra Pizarnik. To LFR. 2 9, de   Abril de   2017 Querida Julia: Te escribo moribundo, dentro de estas cuatro paredes que se van cayendo con cada letra de mis palabras, y la puerta que llaman ya. Lamento tanto tener que despedirme así, de esta manera, como lo hacía cuando cobardemente evadía tus miradas al compartirte una idea simple, de esas que pensábamos al pasear por el parque. Y tú pensarás: “Pero Fernando, yo siempre te advertí de que tuvieses cuidado con lo que era demasiado brillante para ver.”, y si, querida Julia, tenías razón. No tuve cuidado, al ver en su más impío estado la mayor obra de arte que pueda existir, la casualidad. La miré desnuda, sin su manto puesto por Diana ni por Venus, a los ojos y a s...

El mismo de siempre.

Tal vez no soy tan diferente, ¿sabes? Tal vez no soy tan diferente a todos aquellos que ven el paso del tiempo sin vacilar cómo cada estruendo de la marcha cumple un sigiloso movimiento en los polvos del reloj. Ni mucho menos a aquellos que corren ansiosos a suplicarle unas sobras de amor a la mujer que lo ha dejado todo en el lecho. ¿Qué curioso, no? Yo que siempre pensé que lo primero que se conocía en el enamoramiento era la interacción exclusiva del amante con la amada, pero no, quizá es por eso mismo que no hay en el mundo una persona que sepa diferenciar el amor del enamoramiento. Tantas veces que soñaba, inspirado por los atardeceres llaneros, con un rostro pálido y luminoso, que fuese exclusivo para mi apreciación, como… una obra de arte que está guardada celosamente bajo llave. Pero no, simplemente no puede ser de tal manera, ya sabes como dicen: “la agonía es larga pero la muerte es segura”. El enamoramiento sería imposible si fuese mutuo. Sólo existe tal arte cuando no e...

Carta a la reina.

12/01/17 Sin destinatario, ni remitente. Me gusta siempre pensar en la fragilidad de las cosas y en cómo la vida evoluciona circularmente hacia el punto de donde nunca partió. Me gusta imaginar siquiera cuando me observas inequívocamente, aunque haya sido solo una noche, una sola. Y desear que no hayas visto este reflejo inexacto que proyecta la mancha de la muerte. Desear que no veas mi obsesión por el seis seis seis y las cartas de despedida, mis ansias por ser halagado y mi pasión por apostarle a la vida. Tal vez solo soy un medio por el cual puedes gritarle al mundo tu innegable existencia, o tal vez simplemente sigo siendo manipulado por los prejuicios del pesimismo, no lo sé. Siempre he sido un hombre afanoso, tú puedes que no lo sepas, ya que hemos convivido demasiado poco para que lo sepas, pero no es muy difícil darse cuenta de que mis sentimientos son retozantes y no tardan en salir al aire. Me preocupo mucho por lo que pase dentro y fuera de estas paredes blancas...